15 de agosto de 2026


  • 1,125 personas egresadas de 23 programas educativos recibieron sus títulos: 21 de Técnico Superior Universitario, 1,042 de licenciatura y 62 de posgrado.
  • La Secretaría de Economía entregó a la Universidad las marcas de certificación Hecho en México y Made in Mexico para las 100 Técnicas didácticas de enseñanza y aprendizaje, reconocimiento que distingue el talento y la innovación desarrollados en la institución.

En el recinto de la Secretaría de Educación Pública, una pantalla, un escritorio, una mesa de comedor o las horas de la madrugada dejaron de ser espacios cotidianos para convertirse, simbólicamente, en parte de un mismo salón de clases. Este 15 de agosto, esas historias convergieron en la primera Ceremonia de Entrega de Títulos de la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM) 2026, donde 1,125 personas culminaron formalmente una etapa de formación profesional.

La ceremonia fue encabezada por Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública, y Lilian Kravzov Appel, rectora de la UnADM, quienes acompañaron a una generación integrada por 21 personas egresadas de Técnico Superior Universitario, 1,042 de licenciatura y 62 de posgrado, pertenecientes a los 23 programas educativos de la Universidad.

Más que una cifra, la numeralia reveló la diversidad de una comunidad que hizo de la educación a distancia una posibilidad concreta para transformar sus trayectorias. Entre las personas que recibieron su título se encontraban hablantes de lenguas indígenas, personas con discapacidad, madres y padres de familia, personas que combinaron sus estudios con el trabajo y egresadas y egresados que llegaron desde varias de las 32 entidades de la República mexicana, así como desde Estados Unidos, Canadá, Alemania, Colombia, Francia y El Salvador.

También estuvieron presentes cuatro personas de entre 71 y 80 años, mientras que 499 de las 1,125 personas egresadas fueron las primeras de sus familias en obtener un título profesional. El 67 % de la generación estudió mientras trabajaba, una muestra de las múltiples responsabilidades que acompañaron el trayecto universitario.

Una universidad que acompaña

Durante su mensaje de bienvenida, Lilian Kravzov Appel destacó que la Universidad es parte del esfuerzo nacional por garantizar el derecho a la educación superior y subrayó el papel de las instituciones públicas de educación superior como espacios para validar, cuestionar y generar conocimiento.

La rectora reconoció en la comunidad universitaria una expresión del México plural, trabajador y comprometido con el aprendizaje a lo largo de la vida. Señaló que la UnADM cuenta actualmente con 129 958 estudiantes, 1 943 figuras académicas, 408 profesionistas y más de 26 000 personas egresadas.

Su mensaje puso especial énfasis en una idea: estudiar a distancia no significa estudiar en soledad. La cercanía también se construye mediante la orientación, el acompañamiento y la capacidad de una institución para reconocer que detrás de cada estudiante existe una historia personal.

En ese sentido, invitó a las personas egresadas a conservar la curiosidad, actuar con ética y responsabilidad, y a mantener abierta la disposición para aprender, desaprender y volver a aprender frente a los cambios tecnológicos y sociales. La formación universitaria, afirmó, no concluye con la entrega de un título, sino que implica asumir la responsabilidad de poner el conocimiento al servicio de las demás personas.

El talento mexicano como motor de desarrollo

La ceremonia también abrió un espacio para vincular la formación universitaria con el desarrollo económico del país.

Andrea Genoveva Solano Rendón, titular de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía, reconoció el esfuerzo de la generación y destacó el papel de la educación como instrumento para ampliar oportunidades, fortalecer capacidades y contribuir a la competitividad nacional.

Durante su intervención señaló que 55 % de las personas tituladas de esta generación son mujeres, dato que consideró relevante para reconocer la participación creciente de las mujeres en el desarrollo económico de México.

En este contexto, anunció un reconocimiento particularmente significativo para la Universidad: la entrega de las marcas de certificación Hecho en México y Made in Mexico para técnicas didácticas de enseñanza y aprendizaje. El distintivo reconoce el talento desarrollado en la institución y vincula el conocimiento y la innovación universitaria con la capacidad productiva del país.

La UnADM se convirtió así en la primera generación de egresadas y egresados que recibe sus títulos bajo este distintivo, lo que fortalece una identidad universitaria vinculada con la calidad, la innovación y el compromiso con México.

“Nuestro salón de clases no tuvo paredes”

En representación de sus compañeras y compañeros, Francisco Uriel Márquez Hernández, egresado de Ingeniería en Gestión Industrial, recordó una de las particularidades de estudiar en la UnADM: aprender sin un salón de clases convencional.

Su mensaje recuperó las experiencias cotidianas detrás del logro académico: las pantallas encendidas de madrugada, las mesas de comedor convertidas en escritorios y el esfuerzo de estudiar mientras se trabaja o se atienden responsabilidades familiares.

Para el egresado, una de las principales enseñanzas de la educación a distancia no fue únicamente qué aprender, sino cómo aprender: organizarse, buscar información, resolver problemas y desarrollar la autonomía necesaria para continuar avanzando. Frente a la inteligencia artificial y la transformación tecnológica, destacó la importancia de conservar el criterio propio y la capacidad de cuestionar la información.

La idea encontró eco en el mensaje de Mario Delgado Carrillo, quien felicitó a la generación y reconoció especialmente la disciplina necesaria para estudiar mientras se trabaja, se cuida de una familia o se cumplen otras responsabilidades.

El secretario de Educación Pública señaló que el valor diferencial de esta comunidad está precisamente en haber aprendido a aprender y en desarrollar la capacidad de adaptarse a un futuro marcado por cambios tecnológicos acelerados. Comparó la velocidad con que distintas tecnologías han alcanzado a millones de personas y subrayó que, ante la expansión de la inteligencia artificial, será cada vez más importante saber formular preguntas, valorar la información y utilizarla con criterio.

Delgado Carrillo también destacó la importancia de la UnADM dentro de la política nacional de ampliación del acceso a la educación superior y anunció que durante este año se ofrecerán más de 5 000 espacios adicionales en la Universidad para quienes buscan continuar sus estudios.

Cuando el título también cuenta una historia

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue el mensaje de María Isabel Vizcarra Rivera, egresada de Contaduría y Finanzas Públicas. Su testimonio mostró cómo la formación universitaria puede trascender el ámbito profesional y convertirse en una experiencia de transformación personal.

La egresada compartió que la Universidad representó para ella una oportunidad para superar momentos difíciles, construir redes de apoyo y abrir nuevas posibilidades profesionales. Hoy, los conocimientos adquiridos en la UnADM forman parte de su trabajo como docente y de su trayectoria en el Instituto Nayarita de Educación para Adultos.

Su historia recordó que detrás de cada título existe un esfuerzo que no siempre aparece en las estadísticas: familias, amistades, docentes, compañeros y comunidades que acompañan a quienes estudian hasta alcanzar la meta.

Por ello, el acto de toma de protesta adquirió un significado particular. Ante sus compañeras y compañeros, las personas egresadas asumieron el compromiso de ejercer sus conocimientos con ética, honradez, lealtad y responsabilidad social, poniendo su formación al servicio de las causas justas y del desarrollo del país.

La ceremonia concluyó con una celebración que fue también un punto de partida. El título acreditó una etapa que requirió disciplina, perseverancia y esfuerzo, pero abrió al mismo tiempo nuevas responsabilidades y posibilidades.

En la UnADM, cada título representa una historia distinta. Sin embargo, todas comparten algo: la decisión de continuar aprendiendo aun cuando las circunstancias hicieron más complejo el camino.

Hoy, esas historias encontraron un lugar común para celebrarse.

Porque detrás de cada título hay una persona que decidió seguir adelante, una familia que acompañó, una comunidad que sostuvo y una Universidad que hizo posible que la distancia no fuera un límite para aprender.

Orgullo y Corazón UnADM.

Ø